QUÉ ES SENDACAN
SENDACAN NACE DE APRENDER A MIRAR AL PERRO DE OTRA MANERA
SendaCan nace de una forma de entender la convivencia con nuestros perros en la que antes de intentar cambiar lo que hacen, buscamos comprender qué está ocurriendo.
Porque detrás de un tirón, un ladrido, un gruñido o cualquier comportamiento que nos preocupa hay mucho más que aquello que vemos en ese momento.
Todo ello forma parte de la misma historia. Y para entender por qué SendaCan trabaja así, primero tengo que contarte cómo llegué yo hasta aquí.
NUESTRA FILOSOFÍA
NO BUSCAMOS PERROS OBEDIENTES A CUALQUIER PRECIO
En SendaCan creemos que convivir mejor con nuestros perros no empieza por conseguir que dejen de hacer aquello que nos preocupa, sino por comprender qué nos están comunicando y qué necesitan.
Comprender antes de corregir
Un ladrido, un gruñido, un tirón o alejarse de una situación no aparecen porque sí. Antes de intentar cambiar un comportamiento, necesitamos entender qué hay detrás.
Cada perro es diferente
Su historia, sus experiencias, sus necesidades y la forma en la que vive cada situación importan. Por eso no trabajamos desde recetas universales ni esperamos lo mismo de todos los perros.
El bienestar forma parte del proceso
El descanso, la alimentación, el entorno, el movimiento, las relaciones sociales y la posibilidad de cubrir sus necesidades también influyen en cómo un perro se siente y se comporta.
Acompañar, no imponer
Trabajamos respetando los tiempos, las emociones y las capacidades de cada perro, buscando que pueda sentirse más seguro y aprender a gestionar mejor las situaciones que forman parte de su vida.
Porque para nosotros educar no consiste únicamente en cambiar lo que hace un perro.
Consiste en aprender a comprender al perro que tenemos delante.
CÓMO EMPEZÓ TODO
MI FORMA DE ENTENDER A LOS PERROS TAMBIÉN HA CAMBIADO CON EL TIEMPO
Desde pequeña tuve claro que quería dedicar mi vida a los animales. Me fascinaba observarlos, aprender sobre ellos y tratar de entender cómo se comunicaban y por qué hacían lo que hacían.
Con los años empecé a formarme y a construir mi camino profesional dentro del mundo canino. Pero, como muchas personas, yo también empecé entendiendo la educación de una manera muy diferente a como la entiendo hoy.
Durante mucho tiempo pensé que educar a un perro consistía principalmente en enseñarle qué podía hacer, qué no podía hacer y conseguir que respondiera a lo que le pedíamos.
Hasta que convivir con mis propios perros empezó a hacerme preguntas para las que aquello que había aprendido ya no me daba respuestas.
EL PRIMER PUNTO DE INFLEXIÓN
Y ENTONCES LLEGÓ RAY
Ray llegó a mi vida cuando yo todavía era muy joven y fue el perro con el que empecé a descubrir que saber muchas cosas sobre perros no significa necesariamente comprender al perro que tienes delante.
Con él pasé por una forma de educación mucho más centrada en la obediencia. Probé premios, correcciones, castigos e incluso herramientas como el collar de ahogo. En aquel momento pensaba que educar era conseguir que mi perro hiciera aquello que le pedía.
Pero sentia que había algo que no terminaba de funcionar entre nosotros. En casa Ray obedecía, pero fuera se escapaba, no quería volver y empezaron a aparecer dificultades en sus relaciones con otros perros.
Seguí buscando respuestas, formándome y probando diferentes maneras de trabajar, hasta que empecé a darme cuenta de que quizá el problema no estaba en encontrar otra forma de corregir lo que hacía, sino en empezar a comprender por qué lo hacía.
Ahí empezó a cambiar todo.
Empecé a observarle de otra manera, a prestar atención a sus emociones, a sus necesidades y a lo que intentaba comunicarme. Dejé de mirar únicamente el comportamiento que quería cambiar y empecé a mirar al perro que tenía delante.
Y nuestra convivencia empezó a cambiar.
Ray me enseñó algo que todavía hoy forma parte de SendaCan:
Ninguna receta general puede sustituir a comprender al perro que tienes delante.
Pero aún no sabía todo lo que estaba por venir…
EL SIGUIENTE GRAN APRENDIZAJE
NIGAN LLEGÓ PARA CAMBIARLO TODO
Si Ray había empezado a cambiar mi forma de mirar a los perros, Nigan llegó para llevar todo aquello mucho más lejos.
Con él aparecieron dificultades que hicieron que nuestros paseos y nuestra convivencia fueran realmente complicados. Tiraba muchísimo de la correa, mordía a otros perros y también llegó a morderme a mí.
Hubo momentos de frustración, dudas y situaciones en las que no sabía cómo ayudarle. Y fue precisamente ahí donde entendí que no podía limitarme a trabajar únicamente en lo que Nigan hacía no hiba a terminar de ayudarnos, asique empecé a observar como me comportaba yo en esos momentos de miedo, tensión y frustración.
Con Nigan tuve que profundizar mucho más.
Aprender a observarle y observarme, entender qué necesitaba de mi, respetar sus tiempos, acompañarle en las situaciones que le costaban con una referencia tranquila y construir poco a poco una relación en la que pudiera sentirse más seguro. No hubo trucos rápidos. Hubo paciencia, trabajo y muchos pequeños avances.
Poco a poco nuestra vida empezó a cambiar.Juntos fuimos aprendiendo a gestionar mejor esas situaciones que eran tan complicadas, pudimos empezar a compartir paseos con otros perros y aquello que durante mucho tiempo había sido difícil dejó de definir nuestra convivencia.
Pero quizá el cambio más importante no fue solo el suyo. Yo también tuve que aprender a mirar mucho más allá de lo que veía.
Hoy, después de todo el camino recorrido, puedo decir que tenemos un vínculo increíble.
Ahora puedo decir que mereció la pena todo el esfuerzo y trabajo dedicado.
Nigan terminó de enseñarme algo que hoy está en el corazón de SendaCan:
Detrás de muchos perros que consideramos “difíciles” hay perros que necesitan que aprendamos a comprenderlos y son los que más nos necesitan.
FORMACIÓN Y EXPERIENCIA
MÁS DE 10 AÑOS APRENDIENDO DE PERROS, FAMILIAS Y CASOS REALES
Mi forma de trabajar se ha construido a través de mis perro si, pero también de años de formación y experiencia práctica, acompañando a perros y familias con situaciones, necesidades e historias muy diferentes.
En este tiempo me he formado en diferentes áreas relacionadas con el perro:
Pero mi formación no terminó con ningún título.
Sigo aprendiendo, actualizándome y revisando mi manera de trabajar, porque cuanto más conozco sobre los perros, más claro tengo que siempre queda algo por aprender.
Más de 10 años de experiencia me han dado conocimientos y herramientas.
Pero son los perros y las familias con las que trabajo quienes siguen enseñándome cada día.
EL SIGUIENTE PASO
AHORA ME GUSTARÍA CONOCER VUESTRA HISTORIA
Cada perro llega con su propia historia, sus experiencias y sus necesidades. Y cada familia vive unas dificultades diferentes.
Por eso, si hay algo en vuestra convivencia o en vuestros paseos que os preocupa, el primer paso no es aplicar una solución al azar, sino entender qué está ocurriendo en vuestro caso.
En una primera llamada gratuita podemos hablar de lo que está pasando, qué habéis probado hasta ahora y qué os gustaría conseguir para valorar qué necesitáis trabajar y cómo puedo acompañaros.
Sin compromiso · Una primera conversación para conocer vuestro caso